Nota del editor
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La violencia entre parejas se refiere a cualquier tipo de daño causado por una pareja romántica actual o anterior. Este daño puede ser físico, emocional, sexual, verbal o financiero. Puede suceder sin importar si la pareja vive junta o no, y muchas veces incluye patrones continuos de control o abuso dentro de la relación.
Los niños que están expuestos a este tipo de violencia, ya sea porque la ven, la escuchan o simplemente saben que está ocurriendo, pueden sufrir consecuencias emocionales y en su desarrollo que son graves. Estas pueden incluir cambios en la forma en que el cuerpo responde al estrés, dificultades para concentrarse o tomar decisiones, problemas en sus patrones de apego, afectaciones a la salud mental, dificultades en la escuela y en sus relaciones sociales. Esta exposición se considera una forma de maltrato infantil, incluso si el niño no ha sido dañado físicamente.
La violencia entre parejas puede tener consecuencias graves y duraderas para las personas que la sufren, afectando su salud física, su bienestar mental y su seguridad en general. Estudios muestran que quienes pasan por este tipo de violencia tienen mayor riesgo de sufrir lesiones, problemas de salud crónicos como dolores de cabeza o problemas digestivos, y complicaciones durante el embarazo. También es común que enfrenten efectos emocionales y psicológicos como ansiedad, depresión, estrés postraumático y baja autoestima.
La violencia entre parejas puede hacer que sea más difícil para las personas mantener un empleo, conservar relaciones sociales o sentirse seguras en su propio hogar. En algunos casos, el abuso puede llegar a poner en peligro la vida. Estos efectos no terminan cuando la violencia acaba; muchas personas que han sobrevivido a esta situación continúan sufriendo sus consecuencias durante años si no reciben el apoyo y los recursos adecuados.
Por eso es tan importante brindar un apoyo completo a quienes han pasado por violencia entre parejas, incluyendo servicios de salud mental, atención médica y redes de apoyo social. Atender el impacto tan amplio que tiene esta violencia es clave para el bienestar y recuperación de quienes han sido afectados.
Cómo reconocer la violencia entre parejas
La violencia entre parejas puede presentarse de muchas formas, y no todas son físicas. Algunas señales de que una persona puede estar viviendo violencia en su relación incluyen:
- Abuso físico: Causar daño corporal mediante golpes, bofetadas o estrangulación. La estrangulación, en particular, es una forma peligrosa de agresión que puede causar pérdida del conocimiento o la muerte en pocos minutos, y en muchos lugares se reconoce como un delito específico.
- Abuso emocional y psicológico: Dañar la autoestima de la pareja con críticas constantes, humillaciones o manipulación. Esto también puede incluir el "gaslighting", cuando la persona agresora hace que la víctima dude de su propia memoria o de lo que percibe.
- Aislamiento: Controlar con quién se comunica la pareja, limitando el contacto con familiares y amistades, revisando sus mensajes o restringiendo el acceso a información o recursos. Esta táctica aumenta la dependencia hacia la persona agresora y reduce las posibilidades de recibir apoyo.
- Abuso económico: Ejercer control limitando el acceso al dinero, saboteando oportunidades de trabajo o acumulando deudas a nombre de la víctima.
- Abuso tecnológico: Usar la tecnología para vigilar, acosar o controlar a la pareja. Esto puede incluir el uso de dispositivos de rastreo, acceso no autorizado a cuentas personales o el envío excesivo de mensajes. Estas conductas pueden violar la privacidad y la autonomía de la víctima, aunque se presenten como preocupación o cariño.
- Uso de los niños: Manipular o amenazar con dañar a los niños para controlar a la pareja. Esto puede incluir usar a los niños como mensajeros, hacer acusaciones falsas o amenazar con quitar la custodia.
- Abuso sexual: Forzar o presionar para realizar actos sexuales sin consentimiento. Esto también incluye la coerción reproductiva, donde la persona agresora intenta controlar decisiones sobre el embarazo o el uso de anticonceptivos para mantener el control.
- Acoso y persecución: Seguir, vigilar o contactar repetidamente a la pareja de manera que cause miedo o angustia. Esta conducta puede continuar incluso después de que la relación haya terminado.
- Amenazas e intimidación: Usar amenazas de violencia, dañar objetos o hacerle daño a las mascotas para causar miedo y obligar a la víctima a obedecer.
Cuestiones de seguridad
Existen varias maneras en que las personas que están viviendo abuso pueden tratar de protegerse a sí mismas y a sus niños.
Una persona sobreviviente puede presentar un reporte policial criminal sobre el abuso o puede solicitar una orden de protección en una corte civil. A través de una orden de protección, el juez impone restricciones a la persona agresora, y si estas se violan, pueden llevar al arresto y a tiempo en la cárcel. Por ejemplo, en Missouri, una orden de protección puede incluir condiciones como prohibir que la persona agresora contacte a la víctima, exigir que se mantenga alejada del hogar o lugar de trabajo de la víctima, y otorgar temporalmente la custodia de los niños al padre o madre que no es agresivo.
Es importante tener en cuenta que, si ya hay una orden de custodia establecida o en proceso como parte de un caso de divorcio o de paternidad, entonces no se puede emitir una orden de custodia como parte de la orden de protección. Si una persona ya tiene una orden de protección activa cuando comienza el proceso de custodia, el abogado de la parte contraria puede sugerir cancelar esa orden de protección y reemplazarla con una orden de no contacto dentro del proceso de divorcio. Sin embargo, una orden de no contacto en un caso de divorcio no incluye consecuencias penales. Las personas agresoras no pueden ser arrestadas por violar una orden de no contacto, y la policía no hace cumplir estas órdenes cuando están dentro de un caso de custodia o divorcio.
Durante un proceso de custodia, las personas sobrevivientes tienen que tomar varias decisiones importantes sobre su futuro y el de sus niños. Los tribunales generalmente dan mucha importancia a la cooperación entre los padres que se están separando. Por ejemplo, la mediación y los arreglos de custodia compartida son comunes en estos casos. Sin embargo, una persona sobreviviente puede pedirle al tribunal que no la obligue a ir a mediación si ha sido víctima de violencia doméstica. Es muy importante hablar sobre estos temas con un abogado.
Si una persona sobreviviente tiene miedo por su seguridad en la corte, también puede buscar el apoyo de una defensora de un refugio para personas víctimas de violencia doméstica, o pedir que alguien la acompañe a la corte y a otros lugares. También puede pedirle al personal de seguridad del tribunal, como el alguacil, que implemente medidas de protección. Por ejemplo, pueden acompañar a la persona a su vehículo o hacer que la persona agresora permanezca en el edificio mientras la sobreviviente se retira. Es útil informarse sobre qué medidas de seguridad ofrece el tribunal local.
Divorcio y casos de custodia
Muchas personas que han vivido abuso temen perder la custodia de sus niños a manos de una pareja agresiva. Missouri es un estado que favorece a los “padres cooperadores”, lo que significa que los tribunales generalmente prefieren otorgar la custodia compartida. La política del estado establece que es mejor para los niños tener un contacto frecuente, continuo y significativo con ambos padres. Sin embargo, hay una excepción a esta política en los casos donde el tribunal determina que ese contacto no es lo mejor para los niños, como en situaciones de violencia entre parejas.
No todos los abogados tienen conocimiento sobre la violencia doméstica. Algunos comprenden mejor que otros la dinámica de este tipo de violencia y tienen experiencia en cómo afecta los casos de custodia. Para encontrar un abogado con experiencia, las personas sobrevivientes pueden contactar a:
- Servicios locales de apoyo a víctimas: Organizaciones como True North en Missouri ofrecen refugio, líneas de ayuda en crisis y pueden conectar a las personas con recursos legales.
- Servicios legales locales, como Legal Aid o Legal Services: Mid-Missouri Legal Services ofrece asistencia legal gratuita o de bajo costo a personas elegibles, incluyendo aquellas que enfrentan situaciones de violencia doméstica.
- Programas Pro Bono y Judicare: Missouri cuenta con programas organizados de abogados voluntarios (pro bono) y de bajo costo (judicare) a través de servicios legales regionales para quienes califican.
Si es seguro hacerlo, las personas sobrevivientes pueden guardar copias, registros y notas personales de lo siguiente para ayudar en su caso:
- Registros escritos de todas las interacciones con la persona agresora, incluyendo fechas y horas exactas en que se recogen y devuelven los niños, pagos realizados y pendientes de manutención infantil, y cualquier violación de órdenes de protección emitidas por la corte.
- Documentación del abuso, como reportes policiales, registros médicos, fotografías y solicitudes de compensación para víctimas de delitos.
- Copias certificadas del acta de matrimonio, actas de nacimiento de los niños y tarjetas del Seguro Social.
- Recibos de la renta, estados de cuenta bancarios, facturas de servicios públicos, registros de tarjetas de crédito, información de impuestos, propiedades, y boletines escolares de los niños.
Estos documentos pueden ser necesarios al ir a la corte por arreglos de custodia o visitas. También pueden ser útiles si ocurren nuevos incidentes de abuso o si se necesita presentar una solicitud para modificar acuerdos de custodia o manutención infantil en el futuro.
Tipos de custodia ordenada por la corte
La custodia legal es el derecho y la obligación de tomar decisiones sobre la crianza del niño, como decisiones relacionadas con la escuela, la religión y la atención médica.
- La custodia legal exclusiva es un acuerdo en el que solo uno de los padres tiene el derecho, la responsabilidad y la autoridad para tomar decisiones relacionadas con el niño.
- La custodia legal compartida significa que ambos padres comparten el derecho, la responsabilidad y la autoridad para tomar decisiones sobre el niño. Esto quiere decir que deben consultarse entre sí antes de tomar decisiones importantes.
- La custodia física se refiere a cuándo un padre tiene el derecho de tener al niño viviendo con él.
- La custodia física exclusiva significa que el niño vive con uno de los padres, y el otro padre puede tener derechos de visita establecidos en un plan de crianza ordenado por la corte.
- La custodia física compartida significa que cada padre tiene periodos significativos, aunque no necesariamente iguales, durante los cuales el niño vive con ellos. La dirección de uno de los padres se designa como la dirección oficial del niño para propósitos de correo y escuela.
Los tribunales prefieren la custodia compartida y, por lo general, parten del principio de que tanto la custodia legal como la física deben ser compartidas. Salvo en circunstancias extremas, los jueces prefieren que ambos padres participen en las decisiones sobre el niño. La violencia doméstica es una de esas circunstancias extremas que pueden llevar al tribunal a otorgar la custodia exclusiva a uno de los padres. Las personas que han vivido abuso deben hablar con un abogado sobre esta posibilidad.
Evidencia de violencia doméstica
Si se presenta evidencia de violencia doméstica, los tribunales deben tomarla en cuenta al tomar decisiones sobre la custodia o las visitas. Sin embargo, el estatuto de custodia de Missouri no es particularmente sensible a las personas sobrevivientes de violencia doméstica en varios aspectos. Este estatuto establece como política del estado fomentar que ambos padres participen en las decisiones relacionadas con la salud, la educación y el bienestar de sus hijos, y que resuelvan sus conflictos de manera amistosa a través de mecanismos alternativos de resolución de disputas. Participar en la toma conjunta de decisiones o acudir a estos mecanismos, como la mediación, con una persona agresora puede ser traumático o peligroso para quienes han sufrido violencia.
El estatuto también exige que los tribunales establezcan acuerdos de custodia que aseguren la participación de ambos padres en dichas decisiones. Además, establece que ambos deben tener “contacto frecuente, continuo y significativo” con sus hijos, siempre que sea en el mejor interés de los niños. Ante el tribunal, las personas sobrevivientes pueden parecer padres o madres poco colaboradoras, cuando en realidad están intentando proteger a sus hijos. Por eso es tan importante que, en casos de custodia, los abogados presenten evidencia sólida de violencia doméstica si la persona sobreviviente no desea que el agresor tenga custodia legal y física compartida.
Si el tribunal determina que ha habido violencia doméstica, debe presentar conclusiones específicas que demuestren que el acuerdo de custodia ordenado por la corte protege adecuadamente a los niños y a la persona sobreviviente de cualquier daño adicional. El tribunal puede otorgar la custodia al padre que cometió la violencia si considera que eso es lo mejor para los niños. Sin embargo, si encuentra que ha existido un patrón de violencia doméstica y aún así concede la custodia a la persona agresora, debe emitir conclusiones de hecho y de derecho que expliquen esa decisión. Si el juez no proporciona dichas conclusiones, esto puede ser motivo de apelación.
Planes de crianza
Durante el caso de custodia, las personas sobrevivientes pueden tener que elaborar un plan de crianza. Este documento expresa los deseos de las personas progenitoras en cuanto a un horario escrito específico que detalle la custodia, el tiempo de crianza y el tiempo de residencia de cada hija o hijo con cada persona progenitora, así como los horarios y lugares para el intercambio de los niños. Un plan de crianza también incluye sugerencias sobre restricciones y limitaciones de acceso a otras personas y las razones para ello, un plan específico para la custodia legal y la distribución de la responsabilidad para pagar los gastos de las hijas e hijos. La seguridad de la persona sobreviviente y de sus hijas e hijos es importante, por lo que los tribunales y quienes brindan apoyo deben ofrecer recursos para ayudar en este proceso.
Sea específico al redactar un plan de crianza pensando en la seguridad. Las personas sobrevivientes conocen si su expareja cooperará o si solo aparenta cooperar durante el proceso de divorcio. Es recomendable dejar por escrito todos los acuerdos hechos durante las negociaciones de divorcio. Al tomar estas decisiones, se aconseja a las personas sobrevivientes pensar en las interacciones futuras con la otra persona progenitora y en el bienestar a largo plazo de sus hijas e hijos. Se recomienda considerar formas de limitar el contacto con la expareja en el plan de crianza, como solicitar que la comunicación sea únicamente por correo electrónico o mensaje de texto, o que los intercambios de custodia se realicen en lugares públicos o en una estación de policía.
Si los progenitores no logran ponerse de acuerdo sobre los puntos incluidos en el plan de crianza, pueden presentar un plan conjunto. Si no están de acuerdo, cada persona presenta su propio plan ante el tribunal. El tribunal determinará cuál plan está en el mejor interés de las hijas e hijos después de escuchar todas las pruebas en el juicio, y ordenará que ambas partes sigan ese plan. El tribunal también puede rechazar ambos planes y dictar uno nuevo elaborado por el tribunal.
Crianza compartida después del divorcio
Si una persona sobreviviente debe mantener contacto con la otra persona progenitora debido a un acuerdo de custodia o visitas, puede considerar las siguientes estrategias para cuidar su seguridad y la de sus hijas e hijos:
- Reconocer intentos continuos de abuso o control. Si el abuso continúa, documentarlo. Es importante seguir registrando las interacciones con la expareja como se indicó anteriormente en la sección sobre seguridad.
- Establecer límites. Cambiar las cerraduras si la expareja tiene llaves, y decidir quién puede o no puede ingresar al hogar. Establecer y mantener expectativas claras para la conducta de la persona agresora durante las visitas con las hijas o hijos. Si es necesario, consultar el plan de crianza para recordar los temas apropiados a tratar y los métodos de comunicación permitidos con la expareja.
- Coordinar con su abogado las consecuencias en caso de que la expareja incumpla el plan, como suspender el contacto o solicitar una orden de restricción.
- Priorizar la seguridad. Realizar los intercambios de custodia en un lugar público neutral o en una estación de policía. Informar a las y los docentes y demás personas cuidadoras quién tiene y quién no tiene autorización para ver a las niñas o niños.
- Fomentar una adaptación positiva para usted y sus hijas e hijos. Fortalecer su red de apoyo al participar en actividades comunitarias y animar a sus hijos a hacer lo mismo.
Conclusión
Para buscar ayuda, las personas que están viviendo situaciones de abuso pueden llamar a la Línea Nacional de Violencia Doméstica al 1-800-799-SAFE (7233), enviar un mensaje de texto con la palabra “START” al 88788 o comunicarse mediante el chat en línea en www.thehotline.org. Para la línea de crisis para personas sordas, se puede usar videoteléfono llamando al 321-800-3323. Todas las llamadas son gratuitas y confidenciales. Para obtener más información o localizar un programa local de atención a la violencia doméstica, llame a la Missouri Coalition Against Domestic and Sexual Violence al 573-634-4161. Esta coalición no brinda servicios directos, pero se puede visitar su sitio web en http://www.mocadsv.org y hacer clic en “Need Help?” para ver un mapa de los programas disponibles en Missouri.
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