Nota del editor
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En 1998, la Asamblea General de Missouri aprobó una ley que exige incluir un plan de crianza en toda orden de custodia. Como resultado, los padres que se divorcian y tienen hijos menores de 18 años deben presentar ante el tribunal un plan de crianza propuesto como parte del proceso de divorcio.
Este plan puede ser presentado por separado por cada padre o como un acuerdo conjunto entre ambos. En cualquiera de los casos, el tribunal revisa el plan y lo incorpora como parte de la orden de custodia y manutención, basándose en el interés superior del menor. Los planes de crianza deben presentarse dentro de los 30 días posteriores a la recepción de la citación o al momento de presentar la comparecencia, lo que ocurra primero.
Un plan de crianza siempre debe enfocarse en el bienestar del niño, describir cómo cada padre contribuirá al cuidado y bienestar del menor, y proporcionar información detallada en cuatro áreas:
- Custodia y tiempo de crianza
- Derechos y responsabilidades en la toma de decisiones
- Resolución de conflictos
- Gastos relacionados con los hijos
Un plan de crianza también puede formar parte de una solicitud para modificar una orden existente de custodia o manutención.
Dado que este plan da forma a las relaciones futuras entre los padres y entre padres e hijos, es importante que ambos padres participen activamente en su elaboración. La investigación muestra que cuando los padres colaboran en el desarrollo del plan de crianza, es mucho más fácil de implementar y funciona de manera más eficaz. Si colaboran, los padres pueden apoyarse mutuamente, compartir responsabilidades y tomar decisiones juntos sobre el cuidado y bienestar de sus hijos. Este tipo de trabajo en equipo se ha relacionado con mejores resultados para los niños, como menos problemas emocionales y de comportamiento, mejores relaciones con sus pares y conductas sociales más positivas.
El plan de Crianza
Los padres son quienes mejor conocen las necesidades de sus hijos, así como sus propias fortalezas en la crianza. El plan de crianza debe basarse en las fortalezas de ambos padres para responder a las necesidades del niño. Esta guía presenta términos y temas que deben considerarse para redactar un plan de crianza claro y útil.
La información que sigue corresponde al formato de las Guías del Plan de Crianza de Missouri.
Custodia y tiempo de crianza
La custodia física se refiere a los arreglos de vivienda o residencia del menor y cómo se reparte el tiempo entre los padres. Cuando un padre tiene la custodia del niño, este vive con él. El padre con custodia tiene la responsabilidad del cuidado diario, la supervisión y la toma de decisiones cotidianas sobre el niño. En caso de una emergencia, por ejemplo, médica, el otro padre también puede tomar decisiones adecuadas y debe notificar al otro progenitor tan pronto como sea razonablemente posible.
Un padre puede tener la custodia física exclusiva, en cuyo caso el niño vive y pasa la mayor parte del tiempo con ese padre. En los arreglos de custodia física compartida, el niño vive con ambos padres y pasa cantidades significativas —aunque no necesariamente iguales— de tiempo con cada uno.
Aspectos a considerar
En los acuerdos tradicionales de custodia física compartida, el niño divide su tiempo entre los hogares de ambos padres. Este tipo de custodia funciona mejor cuando los dos padres viven en la misma comunidad o vecindario, cuentan con transporte disponible, espacio adecuado para que el niño viva en sus casas y suficiente dinero para cubrir los gastos. Cuando los padres viven lejos geográficamente, el niño podría tener una residencia principal durante la semana y el año escolar, y visitar al otro padre los fines de semana, feriados y vacaciones de verano.
El plan de crianza también debe señalar cuándo y dónde se hará el intercambio del niño entre los hogares. Un padre puede recoger al niño a la hora acordada en la guardería, la escuela o la casa del otro padre, y devolverlo a la hora correspondiente, según lo acordado. Las investigaciones muestran que la calidad de la coparentalidad y el ambiente emocional durante las transiciones entre hogares predicen mejor la adaptación y el nivel de estrés de los niños que la cantidad de tiempo que pasan con cada padre o el número de intercambios entre hogares. Esto indica que la manera en que se manejan los intercambios —especialmente si se mantiene un ambiente tranquilo, respetuoso y de apoyo— tiene un impacto mucho mayor, incluso si el tiempo de crianza no se reparte de manera equitativa.
La custodia compartida brinda a ambos padres cantidades sustanciales de tiempo con el niño, con el objetivo de fomentar un contacto frecuente y significativo con los dos. El horario se establece según las especificaciones de los padres sobre cómo se dividirá el tiempo durante la semana, los fines de semana y los feriados. Estas especificaciones hacen parte del formulario del plan de crianza, y cualquier modificación al horario básico debe ser presentada ante la corte para su aprobación.
El tiempo puede dividirse de muchas maneras posibles. Por ejemplo, para lograr una distribución igual, se puede optar por fines de semana alternos, una noche a la semana y todo el verano, o estancias alternadas de tres y cuatro días. Un horario más común incluiría fines de semana alternos, feriados alternos y una noche a la semana. Esta combinación permitiría que ambos padres tuvieran contacto semanal con el niño.
Sin importar cómo se distribuya el tiempo, todos los miembros de la familia deben tener una copia del horario que incluya fechas y horas. Para los niños pequeños, puede usarse un calendario codificado por colores; para niños mayores y adolescentes, un calendario regular puede ser suficiente. Conocer el horario ayuda a los niños a prepararse para cambiar de casa y evita que tengan que estar preguntando constantemente a sus padres.
Derechos y responsabilidades para la toma de decisiones
La custodia legal, se refiere al derecho y la responsabilidad de tomar decisiones importantes sobre la vida del menor. Esto incluye decisiones sobre su atención médica, educación, formación religiosa y bienestar general. Significa que el padre, la madre o ambos tienen la autoridad para decidir lo que es mejor para el menor en estas áreas, especialmente en situaciones que no sean de emergencia.
La custodia legal exclusiva otorga a uno de los progenitores la responsabilidad de tomar decisiones legales importantes. El otro podría tener permitido tomar ciertas decisiones legales si el plan de crianza así lo especifica. En situaciones de custodia legal compartida, ambos comparten la responsabilidad de tomar decisiones sobre el menor. Se presume que esta opción es la que más beneficia al menor, salvo que existan circunstancias atenuantes, y se alienta a los padres a cooperar.
Aspectos a considerar
Ya sea que se decida tener custodia legal exclusiva o compartida, se recomienda que todas las decisiones importantes relacionadas con la salud, la educación o el bienestar del menor se tomen en conjunto. Las decisiones sobre cuidado, educación básica y universitaria, afiliación y formación religiosa, así como talentos especiales y las clases o campamentos relacionados, idealmente deberían tomarse con la participación de ambos progenitores y ajustarse con el tiempo según cambien las necesidades del menor. Estas decisiones pueden afectar el tiempo que el menor pasa con cada progenitor, así como las obligaciones económicas de ambos.
No solo se deben incluir los nombres de ambos progenitores en los registros escolares y médicos, sino que también ambos deben tener acceso a cualquier información relacionada con el menor. Siempre que sea posible, ambos deberían estar al tanto y presentes en reuniones escolares, eventos deportivos o religiosos, o cualquier otra actividad en la que participe el menor. La presencia del padre o madre es una muestra importante de su amor, interés y apoyo.
El plan de crianza requiere que se indique quién tomará decisiones sobre la atención médica física y mental. Estas decisiones incluyen la elección de proveedores de salud, los tratamientos que se brindarán y los medicamentos que se administrarán. Si las decisiones no se toman conjuntamente, se debe especificar el motivo en el plan de crianza. Ambos progenitores deben tener la capacidad de acceder a atención médica para el menor en situaciones de emergencia.
Resolución de disputas (solución de problemas)
Si los progenitores tienen dificultades para resolver desacuerdos sobre su hijo o hija, pueden considerar el uso de la mediación. La mediación implica la participación de una tercera persona neutral, que podría ser designada por el tribunal, para ayudar a los progenitores a tomar decisiones sobre su hijo o hija. Si el servicio de mediación tiene un costo, el plan de crianza debe indicar cómo se cubrirá ese gasto. Es posible obtener los nombres y teléfonos de consejeros y mediadores en su área contactando la oficina del secretario del circuito en el juzgado local.
Aspectos a considerar
La forma en que los progenitores manejan los conflictos influye mucho en cómo se adapta el menor al divorcio. Las discusiones frente al menor pueden ser perturbadoras y confusas, por lo que es mejor evitarlas siempre que sea posible. Pero aún más importante es cómo resuelven sus desacuerdos. Si el menor observa que sus progenitores resuelven los problemas con calma y respeto, aprenderá formas saludables de manejar conflictos en su propia vida. Esto le ayuda a sentirse más seguro y puede favorecer su bienestar emocional y social.
Aunque el proceso y el lenguaje utilizados en un divorcio suelen ser de naturaleza confrontativa, los progenitores deben crear un ambiente de cooperación mutua. Esto puede incluir el desarrollo de un método para compartir información y un proceso para negociar. Las negociaciones pueden realizarse mediante reuniones en un lugar neutral o mediante una llamada telefónica con una agenda limitada a uno o dos temas. Los temas relacionados con la crianza (disciplina, tiempo compartido, etc.) y los temas financieros deben tratarse por separado, en momentos distintos. Una vez planificada la agenda, esta debe seguirse. Incluir otros temas puede dificultar la cooperación y generar discusiones o conflictos.
Gastos de los hijos
Es responsabilidad de ambos progenitores brindar apoyo económico a través de la manutención infantil. Esto incluye necesidades básicas como alimentación, vivienda, ropa, educación, atención médica rutinaria, actividades extracurriculares y cuidado infantil. Los términos del acuerdo de manutención deben ser específicos, no limitarse solo a una cantidad de dinero. La manutención se calcula utilizando el Formulario 14, disponible con un abogado, en línea (Formulario 14), en bibliotecas públicas o a través del sistema judicial.
Aspectos a considerar
Aunque la manutención y la custodia son acuerdos diferentes, pueden estar relacionados. Las decisiones sobre la custodia legal y física deben tomarse antes de calcular la manutención, ya que pueden afectar el acuerdo económico. Es posible que haya gastos adicionales cuando los hijos desarrollan intereses o talentos especiales. Siempre que sea posible, estos gastos deberían incluirse en el plan de crianza. En cuanto a la custodia física, el monto de la manutención puede estar relacionado con la cantidad de noches que los hijos pasan en cada hogar. También deben considerarse los costos de transporte entre hogares.
Existen varias opciones para cubrir el seguro médico. Puede asumir el pago la persona con la mejor cobertura, dividirse entre ambas partes o encargarse solo una. El plan de crianza debe establecer también quién se hace cargo de los servicios y medicamentos no cubiertos por el seguro o con copago.
El apoyo económico puede seguir siendo un punto de desacuerdo incluso después del divorcio. Algunas diferencias pueden surgir por no tener una idea realista del costo de criar a un hijo. Otro problema frecuente es el cumplimiento de los pagos. Las personas progenitoras deben hacer todo lo posible por cumplir con sus obligaciones financieras de manera puntual. Es importante que ambas partes contribuyan de forma responsable y a tiempo, ya que esto afecta directamente el bienestar físico, cognitivo y socioemocional de los niños.
Los ingresos que antes sostenían a una sola familia ahora deben cubrir dos hogares. Para ajustarse a esta nueva realidad, puede que se necesite trabajar más horas, conseguir un segundo empleo o reducir gastos. Estos cambios pueden ser estresantes para toda la familia. Las investigaciones muestran que, en particular, las mujeres tienden a enfrentar más dificultades económicas después del divorcio. Sin embargo, cuando la custodia es compartida y los hijos pasan tiempo significativo con sus padres, esto puede darles más flexibilidad a las madres para regresar al trabajo o aumentar sus horas laborales. Esto contribuye a mejorar su bienestar económico y a reducir la presión financiera a largo plazo tras el divorcio.
Adaptar el plan a los cambios
La vida y la crianza están llenas de circunstancias imprevistas. Por ejemplo, una discapacidad, un nuevo matrimonio o la mudanza de una de los cuidadores pueden requerir ajustes en el plan de crianza. El fallecimiento de un cuidador puede generar preguntas sobre los derechos y responsabilidades de su familia. Las disposiciones sobre custodia y manutención también podrían cambiar tras su fallecimiento.
Las situaciones cotidianas pueden requerir cierta flexibilidad en el plan de crianza para evitar tener que regresar al juzgado. Esto puede lograrse mediante acuerdos privados entre las personas cuidadoras. Dichos acuerdos pueden ser útiles, pero deben ser aceptados por ambas partes antes de ponerse en práctica. A continuación, se presentan algunos ejemplos de acuerdos privados para adaptarse a situaciones especiales, según cada plan de crianza:
- Cuando un cuidador necesita contratar a alguien para cuidar durante la noche, se le puede ofrecer a la otra persona la opción de encargarse del cuidado en ese momento. Este acuerdo debe ser aprobado por ambas partes e incluido en el plan de crianza. No modificaría los términos de la custodia ni de la manutención, pero permitiría pasar más tiempo con la niñez y, al mismo tiempo, brindar apoyo a la otra persona.
- A medida que los niños crecen, también aumentan los costos de su cuidado. Se puede incluir una cláusula de ajuste al costo de vida para prever gastos adicionales (por ejemplo, brackets, gafas o matrícula universitaria), además del aumento natural de los gastos básicos.
Muchas guías para quienes están en proceso de divorcio recomiendan revisar el plan de crianza cada año durante los primeros años de su implementación. Es ideal que ambas personas lo hagan, de preferencia juntas, para identificar lo que debe mantenerse y lo que podría necesitar cambios.
La relación de pareja termina con el divorcio, pero la relación de cuidado continúa. Esta relación debe reorganizarse para adaptarse a los nuevos roles y responsabilidades de criar por separado. El plan de crianza es un documento legal escrito que ayuda a compartir el tiempo, las responsabilidades de cuidado y las obligaciones financieras. Debe tener suficiente detalle para ser útil, pero también la flexibilidad necesaria para ser realista. El objetivo principal de un plan de crianza es establecer detalles que reflejen lo que más favorece a la niñez.
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